Un frasco ámbar, una nota floral, un aroma fresco que te llama la atención. Detrás de envases parecidos hay dos familias diferentes: aceites esenciales y aceites de fragancia. Conocerlas te ayuda a elegir con gusto y con criterio.
Empieza por el aroma que buscas y el uso indicado en la etiqueta. Un origen vegetal no garantiza seguridad y ninguno de estos nombres autoriza por sí solo el contacto con la piel.



